Lunes , 22 enero 2018

Hay vida más allá del pavo
 
15 diciembre, 2010

Si este animal no forma parte de nuestras tradiciones navideñas ¿por qué se ha hecho tan popular el dicho de “estar más mosqueado que un pavo escuchando una pandereta”?. El caso es que mercados, supermercados e hipermercados ofrecen estos días una amplia profusión de hermosos ejemplares de pavo listos para ser asados en los hornos familiares, a pesar de que la costumbre navideña en España abunda en muchos platos que nada tienen que ver con él (aunque, por otra parte, también está delicioso): el cordero, el cochinillo, el besugo y otro tipo de aves como el capón compiten con el pavo en protagonismo, y le ganan en tradición.

Y, sin embargo, parece que los españoles tenemos algo que ver con la popularidad del pavo, precisamente por ser un ave oriunda de América. Hernán Cortés pudo ser el responsable de su introducción en Europa, cuando trajo a España los primeros ejemplares desde México, aunque otros investigadores atribuyen esta introducción al veneciano Sebastian Cabot, que habría sido quien lo diera a conocer en los países anglosajones. En todo caso, en estos se ganó un lugar propio frente a las aves que se consumían en tiempos navideños, como gansos, pavos reales o incluso (en las mesas más pudientes y probablemente más cursis) cisnes. Pero algunas fuentes apuntan a que su establecimiento como emblema navideño se debe a Charles Dickens, que en una de sus obras más populares, Cuento de Navidad, situó al pavo como plato estrella del menú.

¿Pero de verdad se come tanto pavo? Veamos: en la muy recomendable página web Hungry Monster ofrecen una completa lista de los menús navideños de distintas partes del mundo. Así, en Australia, donde las fiestas transcurren durante la estación más calurosa del año, la comida de Navidad suele consistir en una barbacoa en la playa con marisco, chuletones y pollo; en la República Checa se estila más la sopa de pescado, ensalada, huevos y carpa; Finlandia sí recurre al pavo, pero combinándolo con platos mixtos de pescado o carne (con el omnipresente reno como parte del menú); en Alemania son más partidarios del ganso asado, y en las zonas rurales también incluyen venado o jabalí; en Groenlandia son un poco más originales, pues su plato navideño es el alca, un pariente del pingüino al que envuelven en piel de foca y lo entierran durante meses hasta que la carne se descompone; Suecia no perdona su tradicional Smorgasboard, con cerdo, marisco, arenques y quesos, entre otros muchos componentes; Noruega es más aficionada en sus zonas costeras a los pescados, como el bacalao y el abadejo, y a las costillas de cerdo, las salchichas y el pastel de carne en el interior; y Portugal es fiel también en estas fechas a uno de sus platos estrella, el bacalao.

Así que, como puede verse, poco pavo. El susodicho se encuentra sobre todo en países de más clara influencia anglosajona, como Estados Unidos (donde también es la estrella del día de Acción de Gracias), Sudáfrica o Inglaterra, donde compite en popularidad con el archifamoso Christmas Pudding (que en sí se merecería una entrada para el sólo… sobre todo si fuéramos ingleses).

Y vosotros ¿os apuntáis o no al pavo en Navidad? ¡Pasad por la sección de comentarios y contadnos qué menús andáis planeando!

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