(ES) Gastronomía y cine en Sevilla

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  1. Sevilla tiene un color especial, como bien dice la canción, y uno de los elementos que le da ese color es el carismático barrio de Triana.
    Se encuentra al otro lado del río, y casi necesitas un pasaporte para cruzar el puente, porque los trianeros están muy orgullosos de su barrio, hasta tal punto que muchos consideran que es “independiente” de la ciudad y al cruzar el puente no es raro que te digan “voy a dar un paseo por Sevilla”, dejando claro que Triana y Sevilla, para ellos, no es lo mismo.
    Sólo hay que mirar debajo de los souvenirs vendidos en Triana para darse cuenta que no es un barrio normal, ya que todo va marcado con una “T” de Triana, para dejar claro de donde proviene el producto e evitar confusiones. Triana es mucha Triana y los trianeros lo saben y quieren que todo el que venga de visita lo sepa también.
    Yo amo todas las peculiaridades de Triana y los trianeros, y tras muchos años viviendo en el corazón de este precioso barrio, me he acostumbrado a sonreír y otorgar con la cabeza cuando las vecinas más mayores me afirman que “como en Triana no se vive en ningún lado” y que no saben porque viajo tanto a “las Américas” teniendo a Triana a mis pies.
    Justo donde empieza el barrio y termina el puente de Isabel II, mejor conocido como “El Puente de Triana”, se encuentra el encantador Mercado de Triana. Siempre ha sido un sitio que disfruto por sus animados puestos y aún más animados clientes, pero este fin de semana lo he disfrutado aún más, por la nueva adición de una fantástica ostrería que deleita cualquier paladar además de embellecer aún más el mercado.
    Ostras de Galicia, vino blanco a la temperatura perfecta, caviar, sushi y cava son sólo algunos de los manjares que se pueden probar en el adorable puesto nº 61, que creó sensación este fin de semana en el mercado. Yo conseguí situarme en la barra cómodamente de pie y me dejé llevar por un vino blanco de Cádiz y ostras gallegas e irlandesas. Fue el momento perfecto tras una semana atareada, en el barrio que tanto me encanta y que nunca deja de sorprenderme

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