Lunes , 20 noviembre 2017

Gastronomía y cine en Sevilla
 
9 noviembre, 2010

Gastronomía y cine en SevillaSevilla se pone de cine estos días, literalmente. La capital andaluza es el escenario del VI Sevilla Festival de Cine Europeo, donde hasta el próximo día 15 podrán verse más de 150 cintas para todos los gustos, desde Tamara Drewe, la última película de Stephen Frears –que estuvo en persona en la ceremonia de inauguracion– a Flamenco, Flamenco de Carlos Saura, pasando por homenajes a Manuel de Oliveira y Vicente Aranda.

Y, como ya se ha hecho en anteriores ocasiones, la oferta cinematográfica se complementa con la culinaria gracias a la celebración de las III Jornadas Gastronómicas que bajo el título Sevilla, una gastronomía de cine van a rendir su peculiar homenaje al séptimo arte.

La cosa no tiene relación con las películas de temática gastronómica de las que ya nos hemos ocupado alguna vez en este blog; se trata más bien de la elaboración de platos dedicados a algunos de los títulos más famosos de la historia del cine, que se podrán degustar en los 37 establecimientos que participan en las jornadas. Así, la oferta incluye homenajes como Sopa de ganso –crema de ave con picatostes de comino y aroma de hierbabuena– en recuerdo de la película de los Hermanos Marx dirigida por Leo McCarey en 1933; La escopeta nacional –codornices estofadas en vino tinto con gratén de patata– por la cinta de Berlanga de 1978; Morena Clara –picadillo de jamón sobre merluza– por uno de los grandes clásicos del cine español, dirigido por Florian Rey en 1936; La pasión turca –köfte de cabrito con berenjena crujiente y mermelada de tomate sobre crema de puchero– por la cinta de Vicente Aranda de 1994; Al final de la escapada –vieira con gambas y colitas de cigala– en homenaje a la película de Godard que inauguró la nouvelle vague (aunque ¿aquí no habría quedado mejor un souffle, por aquello del título original?); o La pantera rosa –estofado de frutos rojos con espuma de yogur– por la inmortal comedia de Blake Edwards de 1963, y todas las que le siguieron.

Esta oferta de platos se divide en dos categorías: blanco y negro, centrada en la cocina andaluza más tradicional, y en color, donde se presentan platos de carácter más innovador.

Aunque, si quieren nuestra opinión, aquí se echa en falta un plato homenaje a una de las grandes curiosidades recuperadas para el festival: Spanish Dracula, de 1931. Antes de que se impusiera el doblaje, Hollywood tuvo la breve costumbre de rodar versiones de sus clásicos con otros actores para distribuirlos en el mercado internacional. Este Drácula se rodó al mismo tiempo, y en los mismos decorados, que la cinta de Tod Browning, con el actor cordobés Carlos Villarías en lugar de Bela Lugosi. Una verdadera rareza a recuperar, que quizás se merecía, si no un plato, por lo menos un cóctel… ¿qué tal un bloody mary?

Un comentario

  1. Sevilla tiene un color especial, como bien dice la canción, y uno de los elementos que le da ese color es el carismático barrio de Triana.
    Se encuentra al otro lado del río, y casi necesitas un pasaporte para cruzar el puente, porque los trianeros están muy orgullosos de su barrio, hasta tal punto que muchos consideran que es “independiente” de la ciudad y al cruzar el puente no es raro que te digan “voy a dar un paseo por Sevilla”, dejando claro que Triana y Sevilla, para ellos, no es lo mismo.
    Sólo hay que mirar debajo de los souvenirs vendidos en Triana para darse cuenta que no es un barrio normal, ya que todo va marcado con una “T” de Triana, para dejar claro de donde proviene el producto e evitar confusiones. Triana es mucha Triana y los trianeros lo saben y quieren que todo el que venga de visita lo sepa también.
    Yo amo todas las peculiaridades de Triana y los trianeros, y tras muchos años viviendo en el corazón de este precioso barrio, me he acostumbrado a sonreír y otorgar con la cabeza cuando las vecinas más mayores me afirman que “como en Triana no se vive en ningún lado” y que no saben porque viajo tanto a “las Américas” teniendo a Triana a mis pies.
    Justo donde empieza el barrio y termina el puente de Isabel II, mejor conocido como “El Puente de Triana”, se encuentra el encantador Mercado de Triana. Siempre ha sido un sitio que disfruto por sus animados puestos y aún más animados clientes, pero este fin de semana lo he disfrutado aún más, por la nueva adición de una fantástica ostrería que deleita cualquier paladar además de embellecer aún más el mercado.
    Ostras de Galicia, vino blanco a la temperatura perfecta, caviar, sushi y cava son sólo algunos de los manjares que se pueden probar en el adorable puesto nº 61, que creó sensación este fin de semana en el mercado. Yo conseguí situarme en la barra cómodamente de pie y me dejé llevar por un vino blanco de Cádiz y ostras gallegas e irlandesas. Fue el momento perfecto tras una semana atareada, en el barrio que tanto me encanta y que nunca deja de sorprenderme

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